Románticos e ideales

Ay... A veces recuerdo el primer amor, tan puro, tan adolescente, tan intenso. En ocasiones incluso llego a añorarlo, con su inocencia, su sacrificio gozoso, su efusividad, su euforia... En fin, su ignorancia.

Pero luego pienso un poco más. Quizás lo idealice un poco, no sé. Es lo que tiene aglutinar los retazos de alegrías, de aquellos instantes que llamábamos mágicos. Qué bonito. Creo que me dejo engañar un poco por la fe... Sí, ahora caigo. En realidad sospecho que no era para tanto. De hecho, estoy segura de que no. Lo veo claro: ni de coña.

A veces la mente me funciona un poco regular. Es lo que tiene enfrentarse de golpe a la distorsión tan enrevesada y puñetera que producen los años en un recuerdo. Ah, l'idéalisation de l'amour! Quelle vacherie!

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