Románticos e ideales

Ay... A veces recuerdo el primer amor, tan puro, tan adolescente, tan intenso. En ocasiones incluso llego a añorarlo, con su inocencia, su sacrificio gozoso, su efusividad, su euforia... En fin, su ignorancia.

Pero luego pienso un poco más. Quizás lo idealice un poco, no sé. Es lo que tiene aglutinar los retazos de alegrías, de aquellos instantes que llamábamos mágicos. Qué bonito. Creo que me dejo engañar un poco por la fe... Sí, ahora caigo. En realidad sospecho que no era para tanto. De hecho, estoy segura de que no. Lo veo claro: ni de coña.

A veces la mente me funciona un poco regular. Es lo que tiene enfrentarse de golpe a la distorsión tan enrevesada y puñetera que producen los años en un recuerdo. Ah, l'idéalisation de l'amour! Quelle vacherie!

060: MELANCOLÍA

Una libélula se posa sobre mi iris
y deja una sombra de purpurina,
centelleante, movediza,
pero sombra al fin y al cabo.

Sangre de neón en mis venas.
El pulso luminoso de la noche se manifiesta desde y en el movimiento interior.
Las sábanas teñidas de pureza me impulsan a emprender un vuelo irreal.

La nuit...

Ella y yo tan ficticias como la danza en la que nos enredamos.

Poco sé de las estrellas, del vacío del tiempo, del sabor profundo del cuerpo.

Nubes de desvelo,
quietud depositaria de chispas y fuegos,
paz oscura.

Todo esto es la noche.

Melancólico placer
si me deslizo
por el abismo de la tormenta.

059

«La Niña de Fuego te llama la gente
y te están dejando que mueras de sed».
– Manolo Caracol

atravieso el tiempo en el vagón, la acera ardiente, el ascensor, la habitación
el ímpetu cae como una lluvia de verano

transformo con cariño el tiempo en destrucción
nazco y muero, me regocijo en la incertidumbre
gozo con la incertidumbre
gozo con la antiexploración de mi alma
acaricio la inmortalidad del horizonte
lejano e imposible
como el mañana
mañana no existiré de nuevo
mañana no existe

en el centro más profundo del océano
subsisto
me rodeo de una atmósfera latosa pero cálida
estoy fabricando una constelación con respiros, treguas y soledades
una red de vínculos hechos de azar
dejo la responsabilidad a la suerte, o a la muerte

este vacío me adivina libre
me lanza hacia un paisaje inmóvil

punto y línea sobre plano
lo espiritual en la parte
del grito naciente en los huecos que adornan mis costillas

duermo y sueño sobre un aullido

a veces escribo mucho, pienso poco y guardo demasiado
y no sé si miento o escondo

automática e involuntaria asfixio otro día
lapido el eco de las emociones ya remotas

soy un sueño distante de la existencia antecedente
soy un fantasma
soy un resultado
soy onírica
soy el temblor, la agitación del motivo que se esconde en lo latente

058: 25 de junio en Benicàssim

(El 25 de junio de 2017, se llevó a cabo, junto al mar Mediterráneo, un recital de mujeres poetas. Sus voces se unieron contra la violencia y, hoy, la lucha sigue.)

Miro el mar y veo los sueños truncados
diluyéndose como la sal.

La vida perdida está en esta playa,
el lamento se escucha a través de los ecos de unas mujeres poetas
que desgarran su canto.

Me dicen en silencio que son dos más,
que somos dos más
las flores muertas, enterradas
bajo la asfixia de un poder cruel y aposentado
en los muros que os aislaban.

Todas somos flores, a veces vivas, a veces muertas,
pero siempre sangrantes.

En nosotras se respira la esperanza
mas también el dolor,
brota el sueño
y acecha la niña inconsciente de los juicios
que un día se nos arrancó.

Cada muerte es un sello de fuego en la piel,
cada muerte es la propia muerte,
el acecho del miedo que quiero arrancar
pero que llevo impregnado en la epidermis
como la humedad de esta ciudad.

Nuestras súplicas son como gritos que escupimos desde las tinieblas del océano,
ahogadas, cadavéricas, rogamos
la absolución del pecado y el castigo.

Mánchame las palmas de las manos de sangre
mas déjame amarrarte, hermana.
Convierte tus suspiros en viento, en gigante, en ola.
Arrasa, mata y desmáyate de fuerza y de ímpetu.

Despierta
en esta playa,
levántate,
anda,
acércate,
estamos,
estamos aquí,
somos la lucha,
sumérgete en el anhelo común y
sedúcete,
fascínate con este
deseo de vida.

Y solo nos hemos tomado un café

Me gusta tanto llevar la contraria, que me resulta inevitable dejar de hacerlo conmigo misma.

Menuda putada.

Porque me acoplo en lo que no ha sucedido, en lo imaginado, lo intangible, y ansío convertirlo en real pero efímero, en fugaz pero intenso.

Los pasos que ya he depositado sobre el suelo se borran al tiempo que se desprenden mis pies. 

Mientras, los deseos de aquello que se antoja complicado dan vueltas como un tornado en el espacio que hay entre mis dos pulmones.

Una brújula desorientada pero llena de convicción deja reposar en el aire concentrado debajo del cristal un aliento perdido, las palabras se pierden dentro del vaso de café con hielo, hay frío en las dos manos alejadas de cualquier atisbo de tacto.