056

Las estaciones llegan tarde
mientras el frío circula por las vías
resquebrejando el camino,
impregnando el cuerpo que se mueve sin moverse
a través de la cápsula del tiempo.

Una gata se cuela sin permiso en el silencio de la espera,
en el silencio de los pensamientos que rellenan la espera.
La ausencia de la espera,
la luz al principio del camino,
las motas de polvo que se pierden en el rastro dinámico.

Algo parece que llega cuando se dibuja un brillo en la oscuridad.
Oigo voces en mi cabeza,
pero me despierta la alarma de una ambulancia.
Puedo descender a un lago de aire denso como el aceite:
introducirme, reposar, flotar, desaparecer...,
mas la realidad siempre me impide llegar al final de mi trance.
(¿Qué habrá allí?
Dormir, tal vez soñar...)

Pasos alejados de mis pies.
Edificios que se apartan de mi mirada.
Cielo en desenfoque.

Mañana es un comienzo que no quiere ser,
que no se convence de su irremediabilidad.

Aún así pasan las horas
y pese a la evasión de los estados del tiempo
el día surgira sin remedio como otro despertar.

Paseo entre las diferentes posibilidades de realidad.

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