029

Me he mojado las rodillas por tu voz.
Me he vuelto indiferente al frío
por degustar tus pensamientos mentados
por última vez.
He terminado deshabitada de promesas
a medida que te despedías con palabras de fin
susurradas a mi oído derecho
por un teléfono móvil.

El cielo ha escupido abatimiento además de lluvia.
Mis pies empapados han seguido avanzando
sobre baldosas de pacto.
Delante de los faros de los coches he seguido viendo
esas cortinas de agua sucia pero nueva
acercándose a su fin.
Ríos de tránsito oculto sobre el asfalto,
gotas de anhelo que se pierden en la inmensidad,
agua de lluvia y de noche que calan en los dedos,
agua de una lluvia y de una noche
proyectada en tus palabras
abrazadas por el frío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario