A través

Paseando en vistazos busco la belleza en los trazos, las luces, las armonías cromáticas, el rostro falso de pasión verdadera... Introduzco los golpes del pincel en el ritmo de la sangre, destello los pigmentos en los reflejos del iris.
Y entonces advierto cómo esa imagen de enfrente muda en un relato interior.
De repente, aparecen las palabras, casi siempre incapaces de ser la misma cosa que la realidad. Aunque, si acaso no lo consiguen, sí son competentes para realzar el total del pensamiento abstracto en una amalgama fluyente. Discurre, y descansa en el molde tornadizo del espacio nuclear del cuerpo. Y se levanta. Y abarrota. Y empuja. Y quiere salir.

Mas con su condición de esencia interior sólo puede permanecer en los nervios del deseo. A cambio arroja el corazón hacia otra esencia, foránea, imán inconsciente, que provee el elixir del impulso constante.

Emil Nolde, A Long Time, 1930

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