014

Esparces humo
que se arraiga
como rastro espía.

Aspiro sus partículas,
llenas de preguntas.
Paso a poseerlas
sustentándolas en mis pulmones.

El trastorno del silencio – por miedo
me enferma.
Estoy saboreando su solución
en la intención de mi saliva,
pretensión vaga
y acostada.

Pero un pulso absorbe
hacia el interior,
dejando paralelas al pulmón
las divagaciones      propias y comunes
fuera del intento de comprensión,
fuera de cualquier intento,
fuera del mérito,
fuera,
pero dentro.

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